Ubicadas en el sector occidental del antiguo distrito tinajero, el actual cementerio de Santa Ana cumple esta función desde el año 1856, momento en el que el cementerio municipal (ubicado en el parque de Joaquín Acacio o mejor conocido como "parque de los caídos") tiene que ser trasladado, debido a los malos olores que generaba y a su cercanía con el casco urbano. Actualmente el cementerio de Santa Ana ha experimentado numerosas ampliaciones.
Justo al lado del cementerio se encuentra el arco de la entrada de la Capilla del Santísimo Cristo de las Injurias, ubicado originalmente en la pedanía de Moharras (actualmente deshabitada). El abandono que sufrió esta pequeña población implicó el deterioro tanto de la capilla local, como de la imagen religiosa, lo que obligó al traslado de dicha imagen a Villarrobledo en torno al año 1864 y de la portada del templo a principios del siglo XXI (para evitar su total deterioro).
A pesar de que la tradición tinajera en Villarrobledo está al borde de su desaparición definitiva, este antiguo trabajo goza de varios homenajes en la localidad, uno de ellos es el monumento que se encuentra en el Parque de los Tinajeros, como recordatorio y exaltación de esta noble profesión, que tantos beneficios (fundamentalmente económicos, sociales y culturales) ha aportado a la localidad. Lamentablemente el monumento se encuentra muy degradado en nuestros días, lo que es un síntoma más del problema de la falta de concienciación para con el Patrimonio Histórico local y del poco respeto que se le profesa a nuestra cultura. Esperemos que el futuro redima a este y a otros tantos lugares olvidados.

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