jueves, 6 de agosto de 2020

Iglesia y Convento de las Carmelitas.

En 1580, Santa Teresa de Jesús hizo noche en Villarrobledo. Se dirigía a Villanueva de la Jara y a unos km de nuestro pueblo se rompió el eje de la tartana en la que viajaban, eso la obligó a pernoctar aquí.
Fue entonces cuando profetizó que en un futuro se fundaría en este lugar un convento de su orden.


Años más tarde, en 1660 la manzana que hay entre la calle de las madres, Travesía Madres, calle Arcipreste Gutiérrez y calle Real (la Travesía Arcipreste Gutiérrez no existía), la componían doce casas entre ellas la de una mujer muy beata llamada Isabel  López y que había convertido la suya en Oratorio.
A ella se unieron dos mujeres más, Águeda de la Natividad y Catalina de la Concepción, después el número de beatas ascendió a nueve. Entre las dotes que aportaban y que iban consiguiendo donaciones, poco a poco se hicieron con toda la manzana.
Se creó una escuela para niñas y a finales del siglo XVII el Beaterio se convirtió en Convento.
La Iglesia abrió sus puertas en 1729. 

El Virrey Morcillo había regalado para su fundación una buena suma de dinero y dos lámparas de plata de más de once arrobas de peso que fueron sustraídas durante la invasión francesa.
En 1936 los milicianos obligaron a las monjas a abandonar el Convento. Entonces desaparecieron la gran talla de la Virgen del Carmen con corona de piedras preciosas, así como otras tallas y tesoros que albergaba, en particular su voluminoso archivo.


Tanto la Iglesia como el Convento fueron derribados en 1974 y se trasladaron a donde hoy está, en la calle del Carmen, Barrio de San Antón.

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