Nos encontramos este busto en la Placeta de Don Carlos.
Fray Diego Morcillo Rubio de Auñon nació en Villarrobledo en enero de 1642 en la calle de San Sebastián número 30 y fue bautizado en la iglesia del mismo nombre.
Fue a la escuela en nuestro pueblo. Después ingresó en la Orden de la Trinidad en Toledo y cursó Estudios Mayores. Más tarde Magisterio en la Universidad de Alcalá.
Gracias a sus méritos el rey Felipe V le propuso ser Obispo en Nicaragua y Fray Diego aceptó.
Años después, ya nombrado Arzobispo, se le trasladó a Charcas (Bolivia).
Fue dos veces Virrey del Perú. La primera vez como interino, sustituyendo al anterior.
La segunda vez cuando renunció su predecesor.
El nuevo Virrey fue muy generoso y desprendido. Ayudó a su colegio de Alcalá, a su convento de Toledo y a otros de la provincia, dotó importantes fundaciones, como el Colegio de la Santísima Trinidad en Roma.
Y no se olvidó de su pueblo natal, favoreciendo a sus templos con grandes cantidades de dinero, magníficas obras y preciosos obsequios, destacando la peana de plata de Nuestra Señora Virgen de la Caridad y el Retablo dorado de San Blas.
Falleció en Lima en 1730. Fue enterrado en el panteón de los virreyes. Pero años después su sobrino Pedro Morcillo Rubio de Auñón, obispo de Cuzco, le erigió un mausoleo en la capilla de la Concepción de la Catedral de Lima y allí descansan sus restos.
En su memoria, el Ayuntamiento de Villarrobledo rotuló la antigua calle del Hospital con el nombre de Virrey Morcillo, así como un colegio nacional de EGB y el Instituto nacional de Bachillerato.
Nota interesante:
Hace unos 25 o 30 años se le encargó al catedrático y escultor natural de Villarrobledo Alfonso de la Ossa, una estutua del Virrey Morcillo.
Esta estatua medía 2 metros y el entonces alcalde Francisco Segovia ordenó su vaciado.
Este vaciado consiste en revestirla de escayola y hacer los cortes necesarios para después llenarla de bronce fundido.
Esto se encargó a una empresa de Arganda. El presupuesto era de 24000 euros, de los que un vecino filántropo de Villarrobledo y el propio escultor adelantaron para ese trabajo la cantidad de seis mil.
La estatua, una vez acabada y recogida ya tenía previsto su sitio, incluso estuvo colocado el pedestal unos años cerca de la puerta norte de San Blas.
Villarrobledo, una vez más no ha sabido agradecer la generosidad del Virrey.
La estatua sigue en Arganda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario